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padre, Adolfo, obrero del calzado, intervenía como flautista
aficionado en cuartetos de barrio que cultivaban el tango. Dos
hermanos mayores tocaban violín: Vicente Salvador, "Fito",
y Alberto Roque, más consecuente que el primero y por muchos años
ligado a la música. A Osvaldo fue el padre quien le impartió las
primeras lecciones de solfeo, y comenzó a balbucear con el violín
también, pero pronto se inclinó por el piano, aunque don Adolfo
tardó cierto tiempo en comprar el costoso instrumento. Tras formarse
en conservatorios de la vecindad, a la edad de 15 años se inició
profesionalmente en el llamado "Café de La Chancha", así
bautizado por los parroquianos en alusión a la poca higiene del
dueño.
Poco después, ya en un conocido café del centro de Buenos Aires,
integró el conjunto de la primera mujer bandoneonista que tuvo el
tango, Francisca
"Paquita" Bernardo. Ascendiendo en su carrera,
Osvaldo se incorporó al cuarteto de Enrique Pollet, luego a la famosa
orquesta de Roberto Firpo, y en 1927 ya
era pianista de la orquesta del gran bandoneonista Pedro
Maffia, de la que se desvinculó, junto al violinista Elvino
Vardaro, para formar un conjunto a nombre de ambos, que se
sabe fue de avanzada, pero del cual no han quedado grabaciones.
Vardaro-Pugliese debutaron en el café Nacional, para emprender
luego una extensa gira por el interior del país. Los acompañaba como
representante–gerente el poeta Eduardo
Moreno, autor de la letra del tango "Recuerdo",
el más célebre de los firmados por Pugliese, y también, propuesta
por Moreno, la cancionista Malena
de Toledo. La gira fue un fracaso económico, y Vardaro
debió empeñar su arco "Sartoris" para pagar los pasajes de
regreso.
Pugliese se asoció luego con otro violinista, Alfredo
Gobbi, formando un conjunto, uno de cuyos bandeonistas era
el jovencísimo Aníbal
Troilo. Aquello duró pocos meses, tras lo cual formó su
primer elenco propio al lograr la oportunidad de actuar en un par de
locales. Posteriormente integró dos dúos, primero con Gobbi y luego
con Vardaro, para actuar en emisoras de radio. En 1934, cuando el
bandoneonista Pedro Laurenz -ex De
Caro, como Maffia- formó orquesta, Pugliese ocupó el
piano, ocasión en que escribió los primeros arreglos sobre un par de
tangos, entre ellos "La
Beba", que le pertenece. En 1936 integró el conjunto del
bandoneonista Miguel
Caló, aún enrolado en la tendencia "decareana", y
de esta manera fue encauzando sus ideas estéticas sobre el tango.
Hasta 1938 formó Pugliese nuevas agrupaciones que no se consolidaron,
e intentó sin éxito estructurar una cooperativa de trabajo, como
expresión de sus ideas comunistas.
Su definitiva proyección hacia el tango que pretendía se inició
el 11 de agosto de 1939, al presentarse de nuevo en el café Nacional.
Amadeo Mandarino era el cantor de su debutante orquesta. Luego de un
tiempo rearmó el conjunto, ya con Augusto Gauthier como vocalista.
Pugliese era director, pianista y arreglador de ese conjunto, que, esa
vez sí, funcionaba como una cooperativa. Desde un café del barrio de
Villa Crespo saltaron a la radio más importante del momento, El
Mundo, gestándose una importante hinchada que los seguía, compuesta
por fanáticos de su estilo y adeptos al Partido Comunista.
La continuidad en la labor le permitió afianzar su concepción,
apoyado en el aporte de compañeros suyos como el contrabajista
Aniceto Rossi, tan importante para darle el sentido rítmico que
necesitaba. Fundamental fue el bandoneón de Osvaldo Ruggiero, quien
permaneció junto a Pugliese hasta 1968, profundamente consustanciado
con el director. Y otro tanto puede decirse del violinista Enrique
Camerano, nacido -dijo alguien- para tocar con Pugliese. Este se
afirmaba como el más fiel exponente del estilo decareano, pero con
una rotunda marcación rítmica, atractiva para el bailarín sin por
ello sacrificar calidad.
De suma importancia, para cuando su orquesta llegó al disco en 1943,
fue la aparición de Roberto Chanel, cantor recio, de voz nasal y
estilo "compadrito" que dejó 31 grabaciones. Buscando un
vocalista contrastante, Pugliese incorporó luego a
Alberto
Morán, dramático y sensual, de rara aptitud para la media voz
y perfecto acople con el acompañamiento orquestal. Su atractivo para
las mujeres no fue igualado por ningún otro cantor. Quedaron de
Morán 48 obras grabadas. Apenas 8 registró a su vez, entre 1949 y
1950,
Jorge
Vidal, otra de las voces importantes en la historia de esta
orquesta. Entre los cantores posteriores sobresalieron, aunque con
repertorios de irregular calidad, Jorge Maciel y
Miguel
Montero.
Dentro de la década del '40, Pugliese grabó algunos temas
instrumentales propios con los que se anticipó a la vanguardia. Es el
caso de "La
yumba" (convertido en algo así como el himno de su
orquesta), "Negracha" y "Malandraca". Por estos
dos últimos se lo considera un precursor en el empleo de la síncopa
y el contrapunto, adelantándose a Horacio
Salgán y Astor
Piazzolla. Otros importantes tangos que Pugliese escribió
e interpretó son, ante todo, el mencionado "Recuerdo",
y "La Beba", "Adiós Bardi", "Recién",
"Barro", "Una vez" y
"El encopao".
Por años, la orquesta de Osvaldo Pugliese estuvo prohibida para la
radiodifusión, como medida de censura política, pero ello no logró
mermar su popularidad.