|
| |
|

|
|
por Julio Nudler
Nombre completo: Osvaldo Nicolás Fresedo
Designación: El Pibe de La Paternal
Músico, bandoneonista, director y compositor.
(5 de mayo de 1897 - 18 de noviembre de 1984)
|
|
|
 ació
en Buenos Aires, en el seno de una familia de cómoda posición económica,
lo que parece haberlo marcado artísticamente: su orquesta, de estilo
refinado y aristocratizante, fue la preferida de los círculos
elegantes. Sin embargo, pese a que el padre de Osvaldo era un rico
comerciante, cuando el niño tenía diez años la familia se asentó
en La Paternal, un barrio algo apartado y humilde, de casas bajas y
ambiente popular, lo que también gravitó en su destino. Allí se
inició en el bandoneón. La suya fue la trayectoria más extensa que
pueda hallarse en el tango: más de 1.250 grabaciones dan testimonio
de ella. Su presencia en el disco cubrió 63 años.
En 1913 comenzó a tocar en público como integrante de un terceto
juvenil, del que también formaba parte su hermano Emilio en violín,
y que completaba una guitarra. Además de animar celebraciones
locales, actuaron en el café "Paulín". Tras presentarse en
otros cafés del barrio empezó a ser identificado como El
pibe de La Paternal, distinguiéndoselo así del también
bandoneonista Pedro Maffia, conocido como El pibe de
Flores, otro barrio de Buenos Aires, no muy distante. No
obstante, Fresedo nunca pudo rivalizar como ejecutante con Maffia.
Actuó luego en el cabaret Montmartre, invitado por su amigo Eduardo
Arolas, y después en el Royal Pigall, a instancias de Roberto Firpo.
Arolas y Firpo eran ya, en la segunda década del siglo XX, dos
figuras fundamentales del tango como instrumentistas, directores y
compositores. En 1916, Fresedo conformó un antológico dúo de
bandoneones con Vicente Loduca, grabando en 1917 para el sello Víctor.
Uno de aquellos registros corresponde al tango "Amoníaco",
temprana obra suya.
Formó posteriormente un trío con el pianista Juan Carlos Cobián y
el violinista Tito Roccatagliata. El encuentro entre Fresedo y Cobián
(que cobraría enorme celebridad como compositor de "Los
mareados", "Nostalgias" y otras piezas) fue decisivo
para la evolución orquestal del tango en los años '20. La delicadeza
del gusto, los ligados, los suaves matices y los solos fantaseosos del
piano apuntaban al oído de las clases altas, aunque llevando hasta
ellas el mensaje musical del arrabal profundo, que siempre emergía en
el arte fresediano.
También en 1917 había grabado para el sello Telephone como
ejecutante en la orquesta dirigida por Roberto Firpo y Francisco
Canaro, que se había formado para animar bailes de carnaval en
Rosario, la segunda ciudad de la Argentina, sobre el río Paraná. Al
año siguiente, Fresedo forma su primer conjunto, en el que
intervienen, entre otros, el pianista José María Rizzuti (compositor
de "Cenizas") y el violinista Julio De Caro, que seis años
después revolucionaría el género con su sexteto (y que compuso en
homenaje a Fresedo el tango homónimo). Fresedo actuó con tal éxito
en el Casino Pigall que la suya se convirtió en la orquesta de moda.

Orquesta Osvaldo Fresedo
En 1921, contratado por la Víctor, viajó a Estados Unidos junto con
el pianista Enrique Delfino (quien sería el artífice del tango
romanza) y el violinista Tito Roccatagliata para integrar, junto a
otros músicos, la Orquesta Típica Select, que grabó medio centenar
de temas. A su regreso, Fresedo rearmó su sexteto, confiando esta vez
el piano a Cobián. Nadie como ellos para instalar el tango en las
veladas de los salones aristocráticos de Buenos Aires.
Entre 1922 y 1925 continuó grabando en Víctor, y luego, al pasar al
sello Odeón, protagoniza un hecho histórico: acompaña a Carlos
Gardel en dos registros, los de los tangos "Perdón,
viejita" (del propio Fresedo) y "Fea". El sistema de
grabación es aún el acústico. En 1927 el éxito de Fresedo es tal
que mantiene en actuación cinco orquestas al mismo tiempo, la
principal de ellas en el cabaret Tabarís, sobre la calle Corrientes,
la más importante de la ciudad. Esto lo obliga a rotar
permanentemente de un local a otro para asomar al menos en cada lugar
donde toca una orquesta suya. Una de éstas, que acompañaba los
filmes mudos en el cine-teatro Fénix, del barrio de Flores, era
dirigida desde el piano por Carlos Di Sarli, quien se convertiría en
un director por lo menos tan exitoso como Fresedo y claramente
influido por éste.
Fresedo tuvo la audacia de introducir en el tango timbres nuevos, como
los del arpa y el vibráfono, y de utilizar discretamente la batería.
Eligió además con gran cuidado a sus cantores, que debían armonizar
con la exquisitez de su estilo orquestal. Sobresalieron en su larga
trayectoria los vocalistas Roberto Ray, Ricardo Ruiz, Oscar Serpa,
Osvaldo Cordó, Armando Garrido y Héctor Pacheco. Se apoyó también
en músicos de talento, que como instrumentistas o arregladores
aportaron calidad a la orquesta, como en los casos del pianista Emilio
Barbato y los bandoneonistas Roberto Pérez Prechi y Roberto Pansera.
También el repertorio de Fresedo se enriqueció con las obras
escritas por ellos, rara vez hallables en otros repertorios.
Como compositor, Fresedo fue prolífico y exitoso, pero generalmente
superficial. Su tango más célebre es el melodioso "Vida mía",
pero fueron también muy celebrados "Pimienta",
"Arrabalero", "Tango mío", "El once",
"El espiante", los bellísimos "Aromas",
"Volverás", "Sollozos" y "Siempre es
carnaval", "Ronda de ases", "De academia",
"¿Por qué?" y "Si de mí te has olvidado".
|
|
Index -
Tango -
Orígenes
Sociales -
Enseñanza
de Tango -
Letras -
Personalidades
|