dmundo Rivero
representa un caso singular en la extensa galería de cantores de tango.
El registro de bajo, que contenía su voz, era una verdadera rareza en
el género y, a la vez, algo poco apreciado por la pléyade tanguera,
acostumbrada a los barítonos y tenorinos. Sin embargo, la afinación y
los coloridos matices de su fraseo, sumado todo ello a un sentimiento y
estilo criollo con reminiscencias gardelianas, lo hicieron un favorito
del público y, al mismo tiempo, el primer caso de una voz gruesa imponiéndose
en un momento de extraordinarios vocalistas.
También fue importante su formación y desarrollo musical. No fue un
improvisado y menos un intuitivo, fue un estudioso que se inició con la
música clásica, con el rigor de las academias, la disciplina y el
estudio.
Nació en el barrio bonaerense de Valentín Alsina. Sus padres, Aníbal
y Anselma, inculcaron a sus hijos, desde la cuna, el amor por la música.
Se crió en el barrio porteño de Saavedra y pasó su adolescencia en
Belgrano.
De muy joven comenzó el estudio de canto en el conservatorio
nacional y más tarde el de guitarra.
La primera presentación la realizó a dúo con su hermana Eva en
Radio Cultura. En esta misma emisora fue contratado para formar parte
del conjunto que acompañaba a las ocasionales figuras que hacían su
presentación en ella. Asimismo, mostró sus dotes de guitarrista
tocando en presentaciones teatrales un repertorio de música clásica
española.
Su debut como cantor sucedió en forma imprevista, ya que tuvo que
reemplazar al artista que debía actuar en Radio Splendid y al cual
Rivero acompañaba.
La primera orquesta que contrató a "El Feo" fue la de José
De Caro, lo cual le posibilitó acercarse a Julio
De Caro, quien le propuso ser su cantor en los tradicionales
carnavales del Teatro Pueyrredon de Flores. Mas tarde debutó en la
orquesta de Emilio Orlando y, a comienzos de los cuarenta, lo hizo en la
de Humberto Canaro.
En esta década ocurrieron, en la vida de nuestro querido artista,
dos acontecimientos fundamentales, con dispares resultados. Hacia 1944
es convocado por el pianista Horacio
Salgán para participar en su orquesta, en la que estuvo
hasta 1947. De este periodo no quedaron registros, ya que los
empresarios discográficos le dieron la espalda tanto a la avanzada
concepción del tango de Salgán como al inusual registro vocal de
Rivero. Ambos se dieron el gusto de grabar en las décadas siguientes,
ya siendo artistas consagrados.
El segundo acontecimiento es el que lo lanza definitivamente a la
fama, cuando es convocado por Aníbal
Troilo para formar parte de su gran orquesta, en reemplazo de
Alberto Marino. En los tres años que
participó Rivero en la orquesta de Pichuco dejó más de una veintena
de grabaciones, en algunas de las cuales canto a dúo con Floreal
Ruiz y con Aldo Calderón. En esta etapa el gran cantor paso a
ser sinónimo de tangos como "El
último organito", "La
viajera perdida", "Yo
te bendigo", pero fundamentalmente del tango de Homero
Manzi y Aníbal
Troilo "Sur".
En el año 1950 comienza su etapa como solista, siendo acompañado
por un conjunto de guitarras que estaba integrado por Armando Pagés,
Rosendo Pesoa, Adolfo Carné, Achával y Milton, en otras ocasiones fue
acompañado por la orquesta de Victor Buchino.
En la dilatada carrera artística de Edmundo Rivero no faltó su
participación en varias películas, entre las que se destacan: "El
cielo en las manos" (1949), en la cual interpreta el tango homónimo
de Homero Cárpena y Astor Piazzolla, acompañado por la orquesta de
este último. El film "Al compás de tu mentira" (1951), donde
canta "No te engañes corazón" de Rodolfo
Sciamarella, acompañado por guitarras. Después "La diosa
impura", en el que interpreta "Sin palabras" de Enrique
Santos Discépolo y Mariano Mores,
y participa en la famosa película "Pelota de cuero", de
Armando Bo, entre otras.
Hacia 1965, fue elegido para interpretar las poesías de Jorge
Luis Borges, musicalizadas por Astor
Piazzola y llevadas al disco titulado "El tango".
En el mismo participaba el actor Luis Medina Castro recitando obras del
poeta. Este espectáculo fue presentado en teatros de todo el país y
del Uruguay.
A fines de la década del 60, lo acompañó el conjunto de guitarras
dirigido por Roberto Grela y que estaba integrado por Rafael Del Pino, Héctor
Davis, Héctor Barceló, Rubén Morán y Domingo Laine. De esta sociedad
quedaron inolvidables registros discográficos, como por ejemplo "Packard",
"Falsía", "Poema número cero" y "Atenti
pebeta", verdaderas joyas del género.
Incursionó en el arte de la escritura por medio de dos libros:
"Una luz de almacén" y "Las voces, Gardel y el
tango". Hubo un tercer libro que quedó trunco por la desaparición
física de nuestro artista, el cual presentaba un profundo estudio sobre
el lenguaje y la poesía lunfarda.
Fue compositor y autor de varios temas, y algunos tangos al modo reo
y lunfardo. "No mi amor", "Malón de ausencia",
"A Buenos Aires", "Falsía", "Quién sino
tu", "Arigato Japón" y "El jubilado". Compuso
también: "Pelota de cuero" (con Héctor
Marcó), "Biaba" (Celedonio
Flores), "La señora del chalet", "Poema número
cero" y "Las diez de últimoa (los tres con Luis
Alposta), "Calle Cabildo" (D. De Biase), "Acuérdate"
(José María Contursi), "Todavía
no" (Eugenio Majul), "Aguja
brava" (Eduardo Giorlandini),
"Amablemente" (Iván Diez),
"Coplas del Viejo Almacén" (Horacio
Ferrer), "Milonga del consorcio" (con Arturo de la
Torre y Jorge Serrano)y "P'al nene" y "Bronca" (con Mario
Battistella), entre otras.
En el año 1969, se da el gusto de inaugurar su propia casa de tango:
"El Viejo Almacén". Por ella desfilaron innumerables figuras
nacionales e internacionales y ocurrieron interesantes episodios como
escuchar a Rivero acompañado por la orquesta de Osvaldo
Pugliese, o una noche cualquiera ver entre los concurrentes a
Joan Manuel Serrat, gran admirador del cantor.
El 18 de enero de 1986, luego de permanecer internado desde
diciembre, por un problema cardíaco fallece en Buenos Aires a los 74 años
de edad.
Fue un cantor distinto, genial, adornado por una personalidad afable
y señorial que lo hizo querido por todo el ambiente artístico y, lo
que es más importante, por un público que lo recuerda y lo admira en
cada uno de sus registros.